Inspirado en la obra "1000 sitios que ver antes de morir" de Patricia Schultz; me pregunté cuantos sitios, a mi modesto entender, posee la región La Libertad que merezcan la pena ser visitados “antes de morir”. Cogí papel, lápiz, los recuerdos siempre presentes de mis viajes por la región, que no han sido pocos, y este fue el resultado:
DEL PATRIMONIO CULTURAL:
Considero una obligatoriedad visitar en primer lugar, el Centro Histórico de Trujillo, cuyo eje es su amplia Plaza Mayor, además de recorrer sus templos y casonas que ostentan una marcada herencia hispana caracterizada p
or sus ventanas de rejas y balcones de cajón. Pasando la Av. España podemos encontrar, en la ciudad universitaria, el Mural de la UNT, el uno de los murales de mosaicos mas largos del mundo, tambien el Museo de Arte Moderno, único en su genero en el país y la antigua Iglesia de Huamán, cuya fachada barroco mestiza es única en el norte del Perú. Dentro de la provincia se halla el Complejo Arqueológico de Chan Chan, la ciudad precolombina de barro más grande del mundo, herencia chimú. Las Huacas del Sol y la Luna, herencia mochica, son un orgullo nacional digno de visitarse. También el balneario de Huanchaco, con su rico patrimonio ancestral sintetizado en los caballitos de totora, su gastronomía y la belleza escénica de su playa.
En cuanto a la arquitectura religiosa se debe conocer el Santuario de la Virgen de la Puerta en Otuzco, el Vía Crucis de Chepen, que se dice es el tercero más alto del mundo; cerca está la antigua Iglesia de Guadalupe y su muy interesante “Capilla Escondida” y la lejana Iglesia de Angasmarca en la provincia de Santiago de Chuco, célebre por sus antiguos retablos barrocos de gran colorido.
Hay pueblos que merecen ser visitados. En la costa están Jequetepeque y Magdalena de Cao, ambos detenidos en el tiempo, pero interesantes a la vez. En la sierra propongo Coina y La Cuesta, por su clima y paisajes andinos. Al otro lado del rio Marañón está Calemar, escenario de la novela “La serpiente de oro” de Ciro Alegría donde uno puede reencontrase con la escenografía real de esa obra literaria. Cachicadan, célebre por sus aguas termales es un bello balneario andino que nos ofrece además, las yerbas medicinales del cerro Botica y un excelente clima. Y la ciudad más turística de todas es Huamachuco porque trasunta historia colonial y epublicana en su amplia Plaza de Armas, en el Campanario, en la Casa de Sánchez Carrión, en la casa de Arcos, en la capilla de San José, entre muchos monumentos urbanos.
Restos arqueológicos que merecen ser visitados en la costa son: el Complejo Arqueológico El Brujo, desde donde gobernó la Dama de Cao y que posee además un interesante museo. En Virú está el Castillo de Tomabal y cerca los enigmáticos monolitos y petroglifos de Queneto, desde donde se puede llegar a los petroglifos del Alto de las Guitarras. En la sierra destacan nítidamente, la extensa ciudad pétrea de Markahuamachuco, capital del señorío de los Wamachukos; cerca está la ciudadela de Wiracochapampa de orígenes Huari y, en Julcan se hallan los restos de Huasochugo, aún poco estudiados.
Tres obras de ingeniería precolombina destacan nítidamente y merecen ser visitadas: el Canal intervalles, obra chimú que pretendía traer las aguas del rio Chicama hasta Chan Chan a través del desierto, el tramo de Las Escalerillas, que forma parte del gran Camino Inca que cruza las alturas de Huamachuco y el reservorio del Alto de La Pichona, inmensa obra hidráulica mochica en la provincia de Ascope.
Tres monumentos históricos no deben dejar de
conocer: la Casa Raimondi, donde murió el sabio italiano en San Pedro de Lloc. La Casa de Cesar Vallejo, donde nació el más universal de los poetas peruanos, en Santiago de Chuco y en Chepén, la antigua fábrica de Lurifico por su similitud a un castillo medieval y su alta chimenea que hasta hoy se mantiene en pie.
Entre las obras civiles merecedoras de una visita considero al malecón de Pacasmayo y sus antiguas casonas, la moderna obra de la bocatoma y canal de Chavimochic, el antiguo dique de Carabamba que data de 1917, el puente Chagual sobre el rio Marañón en la carretera hacia Pataz y el siempre temido paso del Potrerillo, tramo carretero al interior de Huamachuco.
DEL PATRIMONIO NATURAL:
La oferta que nos proporciona la naturaleza también es interesante. Merecen ser visitadas las tres aéreas naturales protegidas: la Reserva Nacional de Calipuy, único refugio del guanaco en el Perú; el Santuario Nacional de Calipuy con sus más de 60,000 puyas raimondi, el rodal más extenso del país, ambos en Santiago de Chuco y el bosque seco de Cañoncillo con sus tres hermosas lagunas, en la provincia de Pacasmayo.
El litoral liberteño nos reta a visitar la playa de Cherrepe en Chepén. En puerto Chicama encontramos la ola más larga del mundo; frente a Viru están las islas de Guañape y en la misma provincia están las muy poco visitadas playas de Chao. Las campiñas de Moche, Laredo, Poroto, Simbal y los viñedos de Cascas también merecen una obligatoria visita para encontrarnos con lo rural y el aire fresco.
La geografía liberteña da origen a interesantes ecosistemas, como las lomas del cerro Campana, el puquio de Queneto en Virú y los totorales de Guadalupito en la misma provincia, además del relicto del Higuerón al que se accede desde Mocan, en Ascope. Entre las lagunas andinas, recomiendo visitar la de Sausacocha cerca a Huamachuco y la de Pias en la provincia de Pataz, mientras que en la costa destaca la de Conache por su escenografía paisajística. Las fuentes de aguas termales que merecen ser consideradas son, Yanasara en Huamachuco y Huaranchal en Otuzco. Nuestros ancestros andinos adoraron a los Apus, sus montañas sagradas, de ellas recomiendo conocer dos: el Huaylillas en Huamachuco y el Cerro Orga en Sinsicap.
Otras joyas naturales que merecen ser visitadas son las cascadas de Condornada y la duna Pur Pur ambas en Virú, el bosque cactáceas de Chuquillanqui camino a Lucma en Gran Chimú y el río Marañón, cuando este cruza la provincia de Bolívar o la de Pataz, cuyo estrecho paso dio origen a la descripción de Ciro Alegría: “…y el Marañón encañonado, ruge como un puma enjaulado”
El paisaje liberteño se puede apreciar en mejor dimensión recorriéndolo. Los tramos más recomendables son: el de Auguinate - Huaraday en Santiago de Chuco, teniendo como acompañante a la cordillera Blanca, el de Callancas - Compin, siguiendo al rio Chicama, el de Tayabamba- Ongon para descender hasta la selva, el de Carabamba - Viru uniendo la sierra con la costa y el de Cherrepe - Pacasmayo para disfrutar de playas realmente descontaminadas.
Son un total de 65 lugares liberteños que recomiendo sean visitados “antes de morir”. Doy fe de su belleza pues tengo el privilegio de haber llegado a todos ellos. Termino con este pensamiento: “La vida no se mide por el número de veces que respiramos, sino por visitar los lugares que nos quitan la respiración”.