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¿Cuál es el rol del practicante y como se relaciona éste con la Investigación-Acción?
Para poder reflexionar sobre mi práctica, en primer lugar debo relatar mi experiencia en ella. La práctica docente es fundamental en la carrera ya que sin ella uno no aprueba la cursada y con ella uno se sumerge en un mundo nuevo que es el aula y entra en contacto directo con ese laboratorio pedagógico, donde la combinación de los elementos no produce justamente un resultado matemático, sino todo lo contrario se genera una dialéctica entre el docente, alumno y los conocimientos, entrando en el proceso donde el objetivo es el aprendizaje de los conocimientos prescriptos en el curriculum, pero además se tiene que sumar a ese objetivo el aprendizaje y la práctica de los valores, los ideales y los modelos.
Tuve la oportunidad de realizar mis prácticas en la Escuela Secundaria Básica N° 5 dependiente de la Unidad Académica Normal 2 de la ciudad de La Plata. Los cursos en los que practiqué fueron un 1° y 2° año, con adolescentes que oscilan entre los 13 y 14 años.
En primer lugar pude observar el poco valor que le otorgan muchos docentes al tiempo pedagógico, llegando tarde al dictado de sus clases, causando con ello un sin número de inconvenientes, porque la cantidad de preceptores (auxiliares) no da abasto para ocuparse de cubrir ese tiempo a los docentes, entonces se producen desordenes de todo tipo que acarrean actos de violencia entre los alumnos y destrucción del mobiliario.
El espacio pedagógico también es lamentable, las aulas conllevan un deterioro creciente, paredes, sillas y mesas, escritas y rotas, impactan la vida de los estudiantes y docentes condicionándolos mentalmente, espiritualmente y éticamente.
Es difícil en estas condiciones crear un buen clima de trabajo, los chicos se muestran reticentes a comenzar su tarea y los docentes son superados en su labor y al intentar poner orden lo hacen levantando la voz y amenazando, lo que produce un efecto momentáneo y fugaz.
Pude observar sobre todo en los chicos del primer año, la carencia de motivación para estudiar, un grupo de cinco chicos no tenía su carpeta de Geografía y se dedicaban permanentemente a molestar y a llamar la atención a sus compañeros interrumpiendo la clase.
Significó un gran esfuerzo compartir los contenidos del tema, porque ante la ausencia de la autoridad docente, también se sumaba implícitamente la ausencia y la desidia de los padres, y explícitamente presente la apatía de un Estado ausente haciendo más cruda la realidad, trayendo preocupación y tristeza este grado de abandono en el cual están sumidos la escuela, docentes y alumnos, siendo los mas perjudicados los alumnos porque son los mas débiles en esta cadena.
Sobre los contenidos también hay que decir algo, porque ellos tienen que estar al servicio de los jóvenes, y todo lo expuesto hasta acá condiciona este servicio y el tiempo educativo que tiene que ser un tiempo de aprender y enseñar queda muy ajustado por estos elementos.
Paulo Freire, un pedagogo brasileño, nos dice lo siguiente sobre los contenidos, que estos deben ser elaborados para ser dados con toda claridad y lucidez, y que uno que se está formando y al sumirse como sujeto de la producción del saber, debe estar convencido que enseñar no es transferir conocimientos, sino crear las posibilidades de su producción o de su construcción. Algo más, que el docente no sólo enseña los contenidos, sino también enseña a pensar correctamente.
La ausencia de límites condicionó la libertad de aprender y enseñar, porque justamente en este laboratorio lo ideal es lograr que tanto el docente como el alumno aprendan y enseñen a la vez.
Paulo Freire, nos dice que “enseñar no es transferir conocimientos, ni formar es la acción por la cual un sujeto creador da forma, estilo o alma a un cuerpo indeciso y adaptado. No hay docencia sin discencia, las dos se explican y sus sujetos, a pesar de las diferencias que los connotan, no se reducen a la condición de objeto, uno del otro. Quien enseña aprende al enseñar y quien aprende enseña al aprender.
Me pregunto ahora ¿cómo puedo cambiar esta realidad?, como experiencia tiene un valor y es acá donde debo destacar la reflexión sobre la praxis, y las herramientas me las otorga la Investigación-Acción, porque me aporta una vía de reflexión sistemática sobre la acción, es decir puedo investigar sobre mi propia experiencia con la finalidad de mejorarlo.
El pedagogo, Pérez Serrano nos dice: que uno de los problemas graves es justamente la falta de reflexión sobre lo que hacemos; y es la reflexión la que nos ayuda a mejorar la tarea y a replantearnos los objetivos a lograr.
Entre las exigencias o requisitos para que haya Investigación-Acción, es que esta surja de problemas educativos de carácter práctico, tal como se evidencia en la Escuela Secundaria Basica que observé.
Paulo Freire, en su Pedagogía de la Autonomía, nos dice que “la reflexión crítica sobre la práctica se torna una exigencia de la relación Teoría-Práctica sin la cual la teoría puede convertirse en palabrería y la práctica en activismo”
Carr y Kemmis, pedagogos de la Nueva Escuela, nos dicen que la investigación educativa se puede realizar de dos maneras. Primero puede interpretarse en función de la necesidad de una descripción neutral de la amplia gama de métodos y procedimientos empleados por la comunidad que investiga en educación. En realidad esa es la interpretación de la tarea que adopta la mayoría de los autores de textos sobre investigación educativa.
Segundo, puede considerarse como un intento de caracterizar la naturaleza específica de la investigación educativa mediante una exposición de los criterios según los cuales distinguiremos cuando la investigación es educativa y cuando no lo es.
Estos mismos autores afirman que la educación es una empresa práctica, y que sus problemas siempre serán problemas prácticos, es decir que a diferencia de los teóricos, no quedan resueltos con el descubrimiento de un nuevo saber, sino únicamente con la adopción de una línea de acción. Y en este ejemplo del ESB N° 5, es evidente que la solución solo se encuentra haciendo algo.
Para realizar este trabajo, he utilizado el siguiente material como marco teórico:
La Investigación-Acción, de Pérez Serrano.
No Hay Docencia sin Discencia, de Paulo Freire.
Teoría Crítica de la Enseñanza, de Carr y Kemmis.
El objetivo era poder analizar mi práctica docente y plantear algunos interrogantes que a mi criterio son de interés para la educación en general y la formación docente en particular.
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